La historia de la RCA

Un domingo en 1628, en el pequeño pueblo colonial de Nueva Ámsterdam, unas cincuenta personas se juntaron alrededor de una mesa rústica en el desván de un molino. Su celebración de la Cena del Señor marca la fecha de nacimiento de la Iglesia Reformada en América. La congregación que fundaron todavía existe hoy bajo el nombre «Collegiate Reformed Church» en la ciudad de Nueva York, la iglesia evangélica más antigua en Norteamérica con un ministerio continuo.

La rama reformada del protestantismo tiene su origen en la Reforma del siglo XVI. Su líder principal fue Juan Calvino, un residente de Suiza cuyo movimiento reformador se extendió hasta Escocia —donde se convirtió en la Iglesia Presbiteriana— y hasta los Países Bajos —donde se convirtió en la Iglesia Reformada Holandesa—.

En el siglo XVII, las congregaciones de la Iglesia Reformada Holandesa en Norteamérica se propagaron y se expandieron, aun después de que los ingleses quitaran el control de la región de manos de los holandeses. La iglesia enviaba a sus ministros a Holanda para que se les ordenase, y no tuvo cultos en el idioma inglés hasta el año 1764. Cuando los Estados Unidos se independizaron, la iglesia fundada por los holandeses también disolvió sus vínculos con su madre patria europea. La Guerra de la Independencia [estadounidense] fue particularmente divisiva en algunas partes de la iglesia; y algunos de los congregantes se separaron mutuamente tras dicha guerra. Un grupo de feligreses que eran leales a los británicos se establecieron en Canadá, a orillas del río San Lorenzo. Con el pasar del tiempo, las congregaciones que estos refugiados fundaron llegaron a ser parte de la Iglesia Presbiteriana de Canadá.

En la primera mitad del siglo XIX, los orígenes holandeses de la iglesia dejaron de ser una realidad cotidiana para convertirse en una tradición recordada a medida que comenzaba a decaer el culto en el lenguaje holandés. La iglesia, constituida en los Estados Unidos en 1819 bajo el nombre Iglesia Protestante Reformada Holandesa, cambió su nombre en 1867 por el de Iglesia Reformada en América (RCA).

Durante este tiempo, la RCA ya estaba envuelta en programas de misiones mundiales en África y en Asia. Siendo pionera en las misiones de ultramar por mucho tiempo, la iglesia ha hecho constantemente una aportación mayor que su tamaño. Los primeros programas de misiones de la RCA comenzaron en los Estados Unidos en 1796, cuando la RCA y otras denominaciones formaron la Sociedad Misionera de Nueva York, la cual alcanzaba principalmente a los indígenas de Norteamérica. Hacia 1820 los misioneros habían llegado a otras partes de los Estados Unidos, a la China, a la India y al África. La RCA renovó su Junta de Misiones en el Extranjero en 1857 para que fuese una agencia sin socios, financiada exclusivamente por la RCA.

John y Harriet Scudder comenzaron el trabajo misionero en Ceilán en 1819 bajo la dirección de la Junta Americana de Comisionados para las Misiones en el Extranjero. Tras mudarse de Ceilán al subcontinente de la India, fundaron la Misión de Arcot en 1853. Esta obra fue continuada por la Iglesia del Sur de la India en 1947.

Los misioneros de la RCA establecieron una misión en Japón en 1859, y una en Arabia en 1892. Y el alcance misionero mundial continuó con la adición del apoyo de la auxiliar Junta de Mujeres para las Misiones en el Extranjero, organizada en 1875. (Se fusionó con la Junta General de Misiones en el Extranjero en 1945).

El crecimiento de la iglesia en Norteamérica continuó, pues contaba con el respaldo de una nueva ola de inmigrantes holandeses en 1847. En ese año, dos grupos —los cuales se vieron impedidos, en los Países Bajos, de adorar en una iglesia reformada libre del dominio del Estado— huyeron hacia los Estados Unidos. Se establecieron en Pella, Iowa, y en Holland y Zeeland, Michigan. Tras consideración y deliberación, los grupos del área de Holland (en 1850) y una facción escindida del grupo de pobladores de Pella (en 1856) unieron sus iglesias con la Iglesia Reformada en América (RCA).

Sin embargo, durante este periodo de crecimiento surgieron desacuerdos entre las congregaciones en Michigan sobre temas tales como el cantar himnos (en vez de Salmos solamente) en la adoración, las sociedades secretas tales como los masones, y la educación cristiana regular, entre otros asuntos. En 1857, varias congregaciones se separaron de la entonces llamada Iglesia Reformada Holandesa y se convirtieron en la Iglesia Cristiana Reformada (CRC, por sus siglas en inglés). Secesiones adicionales en 1882 añadieron [personas] a la Iglesia Cristiana Reformada, tal como lo hicieron los inmigrantes que parecían escoger casi automáticamente a la CRC. La iglesia secesionista en los Países Bajos también transfirió su lealtad hacia la Iglesia Cristiana Reformada, dejando a la RCA sin un sentido de raíces históricas en Europa.

A pesar de la pérdida de congregaciones por el cisma con la Iglesia Cristiana Reformada, la adición de las congregaciones del Medio Oeste hizo que la Iglesia Reformada se esparciera hacia el oeste y estableciera una presencia fuera del litoral oriental [de los Estados Unidos]. La mayor parte de la influencia de la RCA en los Estados Unidos siguió teniendo lugar entre los colonos e inmigrantes de ascendencia holandesa durante el siglo XIX —incluyendo dos congregaciones organizadas con inmigrantes holandeses en Alberta, Canadá, en 1909 y 1912—, aunque en 1895 la iglesia dio inicio a programas misioneros entre los indígenas norteamericanos. Un programa misionero para las familias de los Apalaches comenzó en 1899 en el Condado de Jackson, del estado de Kentucky. Durante esta época, y durante los primeros años del siglo XX, se dio inicio a ministerios para otros grupos minoritarios; pero solo los programas para indígenas norteamericanos y los ministerios en el Condado de Jackson siguen siendo parte de la RCA.

A mediados del siglo XX, tras la Segunda Guerra Mundial, tuvo lugar otra expansión del ministerio de la RCA en Canadá. La RCA trabajó para asistir a los inmigrantes holandeses que salían de Europa y buscaban un nuevo comienzo en Canadá. Para 1950, la RCA tenía ministros trabajando en siete sitios, ayudando a más de 18 000 inmigrantes; y dos congregaciones fueron organizadas en Ontario. Esta obra fundamental desembocó en la fundación del Sínodo Regional de Canadá en 1993.

Mientras los inmigrantes holandeses expandían la iglesia en Canadá, la Iglesia Reformada en Estados Unidos también pasó por cambios en la década de 1950, los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial y que abarcaron los años más tensos de la Guerra Fría. El ambiente social y cultural estadounidense aceptaba las iglesias y la religiosidad, aunque solo como un contrapunto al ateísmo practicado por los países enemigos en la Guerra Fría. Los estadounidenses que se mudaban a las ciudades y a los suburbios llevó a que la RCA invirtiera millones de dólares para organizar 120 nuevas iglesias entre 1949 y 1958; y por primera vez en la historia de la denominación, muchas de estas iglesias se iniciaron entre pueblos que no estaban familiarizados con el legado holandés ni con las tradiciones reformadas holandesas. En la década de 1960, la obra misionera adquirió un nuevo tono, ya que la Junta de Misiones en el Extranjero se puso un nuevo nombre: Junta de Misiones Mundiales.

Para recibir gustosamente a más personas de trasfondos distintos al holandés, la RCA formó cuatro concilios étnicos/raciales entre 1969 y 1980. Los concilios ayudan a la denominación a encarar y tratar los asuntos sobre la raza y la etnicidad, particularmente en lo que concierne a las personas conectadas con la RCA mediante las congregaciones asiáticas-estadounidenses y del Pacífico, las congregaciones hispanas, las congregaciones indígenas estadounidenses y las congregaciones afroestadounidenses.

Las mujeres han desempeñado siempre un papel vital en la RCA. Sus aportaciones comenzaron con actividades tales como iniciar y apoyar las misiones en Norteamérica y alrededor del mundo, y servir como misioneras. Hoy son misioneras, maestras, líderes de estudio, voluntarias, ancianas, diaconisas y pastoras. La aprobación denominacional de la ordenación de mujeres como ancianas y diaconisas llegó en 1972, aunque las mujeres habían sido ordenadas a esos oficios comenzando en 1970. La primera mujer en ser ministra de la RCA fue ordenada en 1973, y la ordenación al oficio de ministra fue abierta para todas las mujeres por decreto del Sínodo General en 1979.

Hoy las mujeres siguen envueltas en muchos tipos de ministerio en la Iglesia reformada. Decenas de mujeres son ministras ordenadas en la RCA; fungen de pastoras y ministras especializadas, cursan estudios de posgrado, y sirven en otros sitios sin paga. Casi un 50 % de los estudiantes en los seminarios de la RCA son mujeres, y se ha enviado a muchas mujeres como delegadas al Sínodo General.

En el 2000, la RCA se reunió para «Misión 2000», un evento de toda la iglesia cuyo fin era discernir y llevar el rol misionero de la denominación hacia el siglo XXI. La Declaración de Misión y Visión de la RCA —introducida en 1997— describe detalladamente el llamado de la iglesia; y la Carta de Pentecostés —compuesta en el evento «Misión 2000»— exhorta a las muchas congregaciones de la RCA a adentrarse en sus comunidades y marcar allí la diferencia para Cristo.

El énfasis en la misión continúa, tanto dentro como fuera del país. El documento «Discipulando a todas las naciones» trata sobre la necesidad y los métodos de ministrar a las personas alrededor del mundo en este nuevo siglo. Los ministerios urbanos se enfocan en las iglesias y en las personas que viven en las ciudades en Norteamérica. Dichos ministerios tienen el deber de recordar que, a medida que las ciudades crecen y se convierten en centros poblacionales, el futuro de la iglesia dependerá de cómo llega a la vida de las personas en las ciudades.

La iniciativa de misión mutua, desarrollada en 2002, reconoció que la Iglesia norteamericana necesita aprender de la robusta y creciente Iglesia en el hemisferio sur y en otras partes del mundo. La mutualidad fomenta el intercambio de personas, conocimiento y comprensión entre las iglesias norteamericanas —que llevan muchos años de establecidas— y sus contrapartes en África, Asia y Europa —que son más jóvenes, innovadoras y crecientes—.

En 2003, el Sínodo General adoptó «Nuestro llamado», una meta decenal que se enfoca en la plantación de iglesias nuevas y la revitalización de las congregaciones existentes. Mientras «Nuestro llamado» llegaba a su final, tuvo lugar un proceso de discernimiento denominacional que contó con la participación de miles de voces durante dos años. Las conversaciones a nivel de base desembocaron en la adopción de Transformado y Transformando en 2013, una visión de 15 años de duración para el discipulado, el liderazgo, la misión y el diálogo con la próxima generación. El personal de la RCA trabaja con las iglesias y los líderes eclesiásticos a fin de equiparlos para que den el próximo paso fiel para obedecer el llamado de Dios dentro de su contexto [particular].

Reformada y siempre reformando, la RCA ha entrado al siglo XXI, arraigada y establecida en una teología cuidadosa, y dedicada a crecer según el Espíritu la dirija.

Sobre la RCA