Nuestra Misión y Vision

Iglesia Reformada en América: Nuestra Misión

La Iglesia Reformada en América es una confraternidad de congregaciones llamadas por Dios y fortalecidas por el Espíritu Santo, a ser la presencia absoluta de Jesucristo en el mundo.

Nuestra mutua tarea es entrenar las congregaciones para sus ministerios—un centenar de iglesias en un millón de formas haciendo una cosa—siguiendo a Cristo en misión, en un mundo perdido y quebrantado, pero amado por Dios.

LA VISION

Imagine...

Laicos y pastores liberados, sedientos por ministrar: congregaciones en misión- dispuestas e invitando, auténticas y sanando, creciendo y multiplicando, alertas a las oportunidades alrededor de ellas.

Imagine...

Clasis y sínodos como comunidades de nutrición y visión—sometidas, responsables, sustentadas por la oración, sensibles al Espíritu.

Imagine...

Una denominación, orientada localmente, conectada globalmente, que ora en muchos idiomas y que ve la faz de Cristo en cada rostro; una denominación renovada, levantando líderes, dirigiendo siempre sus recursos hacia el frente de los ministerios.

Imagine...

Las heridas sanadas, lo perdido encontrado, el hambre saciada, la paz sanando lo quebrantado, la esperanza reemplazando la desesperación, las vidas transformadas por el amor de Jesucristo.

Imagine...

La Iglesia Reformada en América, cautivando el mundo.

VIVIENDO LA VISION

Esta visión será vivida...

Por congregaciones enfocadas por ministerios—creativos, confidentes, sanadores y atentos radicalmente al mundo fuera de sus núcleos.

Por consistorios seleccionados más para ministrar que para administrar, armonizados por el Espíritu, ansiosos y equipados para servir.

Por ministros de Palabra y sacramento abiertos a soñar, preparados para guiar, dispuestos para el riesgo.

Por clasis que son facultados y vigentes, viviendo en comunión, cada uno responsable para todos y todos para Cristo.

Por sínodos y cuerpos administrativos que canalizan los recursos para la iglesia local y nos mantienen conectados con la iglesia principal.

Por toda la gente de la RCA, una cadena de relaciones, un compañerismo que celebra sus dádivas y confiesa sus faltas y donde todos los ministerios son apreciados y valorados.

Para vivir esta visión por los consistorios, clasis, sínodos y cuerpo administrativo, nuestro proceso de decisión, será tranformado por un clima penetrante de adoración, discernimiento y reflexión bíblica. Nosotros no haremos negocios como se acostumbra, ni tampoco haremos nuestros negocios rutinarios.