Please enter your User ID and Password below. If you do not have a User ID and Password, please select "New User Registration" to register.

Login
New user registration
Forgotten password

Discipulando todas las naciones: la misión global de la Iglesia Reformada en América en el siglo XXI

Al amanecer del tercer milenio, la Gran Comisión de Cristo llama a la iglesia a la misión de Dios con un nuevo sentido de urgencia.

"Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mateo 28:18-20).

La esencia de la comisión es "haced discípulos a todas las naciones". El discipular a las naciones se inicia invitando a individuos a una relación personal con Cristo Jesús como Salvador, y una rendición a Jesús como Señor. Pero no termina allí. Entendemos el "discipulado" como un proceso de escuchar y creer las promesas de Dios en Cristo Jesús, creciendo en fe y conocimiento mediante el poder del Espíritu Santo, en la compañía de los creyentes, y dando testimonio del evangelio dondequiera el pueblo de Dios viva, trabaje o se recree. El discipular contempla la propagación del evangelio a toda nación, tribu y lengua.

El proceso de discipular requiere discernimiento. Para ser efectivo, necesitamos conocer no sólo el mensaje que proclamamos sino también el tiempo en que vivimos. La declaración de misión y visión de la Iglesia Reformada en América (RCA) hace referencia al reto que la iglesia tiene hoy día:

La Iglesia Reformada en América es una asociación de congregaciones llamadas por Dios y facultadas por el Espíritu Santo, para ser la verdadera presencia de Jesucristo en el mundo.

Nuestra labor en conjunto es la de equipar a las congregaciones para su ministerio--mil iglesias haciendo lo mismo en variadas formas--siguiendo a Cristo en misión, en un mundo quebrantado y perdido, pero tan amado por Dios.

El propósito de esta monografía es la de discernir el contexto y los desafíos de la misión de Dios al amanecer del tercer milenio. Los desafíos en verdad son grandes. Pero nos regocijamos que el Dios de la historia y salvación se complace en usar los dones y habilidades de la Iglesia Reformada en América en el discipulado de todas las naciones.

Un contexto de cambio

Vivimos en una era de cambios sin precedentes. La frase, "de lo único que podemos estar seguros hoy en día, es de que habrá cambios", se ha convertido en un cliché. Muchas autoridades mantienen que el mundo ha cambiado más en los últimos cien años que en toda la historia previa. Y la proporción de cambios continúa acelerándose exponencialmente. Las economías, tecnologías, suposiciones científicas, cosmovisiones y aún cómo vemos los asuntos de fe y espiritualidad han cambiado tan dramáticamente que hubieran sido inconcebibles sólo unas décadas atrás.

Cuando los cambios luchan contra nuestras suposiciones y nos arrastran de cabeza al futuro, la fe Reformada profesa que Dios en su providencia guía la historia hacia el propósito divino de su cumplimiento en Cristo. Y, a pesar del presente contexto de cambio, la iglesia de Jesucristo nunca se ha visto mejor situada o equipada para la tarea de discipular a las naciones. Sus recursos humanos, financieros, de experiencia y tecnología son únicos en la historia. El Espíritu Santo edifica y fortalece a la iglesia anticipando lo que muchos creen será la era misionera más fructífera en la historia de la iglesia--si la iglesia se levanta a la ocasión y es fiel a su llamado.

¿Cómo podemos caracterizar y comprender el contexto de cambio? Para nuestros propósitos, los cambios serán identificados como "cambios mundiales" y "cambios en la iglesia".

Cambios mundiales

  • Urbanización. El enfoque de la mayoría de las misiones occidentales ha sido históricamente hacia lo rural y remoto, buscando pueblos aislados o marginados. Pero mientras dirigíamos nuestros esfuerzos misioneros hacia lo rural y remoto, la gran mayoría se estaba cambiando a las ciudades. Cien años atrás sólo una de cada diez personas en el mundo vivía en la ciudad. Al entrar a este nuevo milenio, la mitad de la humanidad vive en centros urbanos. En otros veinticinco años dos de cada tres personas vivirán en la ciudad.
  • Desarraigo. El mundo es un lugar violento, a menudo inhóspito para la vida humana. Cerca de cincuenta millones de personas han sido desarraigadas y han tenido que huir de sus hogares debido a la violencia militar, política o religiosa, o debido a desastres naturales, o economías en declive.
  • Pluralización. Como resultado directo de la urbanización y el desarraigo, la homogeneidad cultural ha venido a ser algo del pasado. Las influencias recíprocas de la vida diaria se están convirtiendo más y más en mezclas entre culturas. Los encuentros diarios incluyen una creciente diversidad de etnias, lenguaje, vestido, cosmovisiones, sistemas de valores y religión. Podemos resaltar el vasto crecimiento del islamismo, y las influencias de las religiones orientales, particularmente en el occidente.
  • Globalización de la economía. Los sistemas políticos y las fronteras nacionales están llegando a ser menos significativos mientras bancos y corporaciones multinacionales, ayudadas por la tecnología moderna, definen el estilo de vida de toda la humanidad. Para algunos, esto parece ser buenas nuevas, pero no para la mayoría. La globalización de la economía mundial, la cual ha enriquecido a algunos países e individuos mientras le promete prosperidad a muchos más, también perfila dejar a billones permanentemente pobres.

En la tarea de discipular a las naciones, los "cambios mundiales" de urbanización, migración forzada, pluralización y globalización de la economía, han producido un variado contexto cultural para la misión.

Cambios en la iglesia

  • Era pos-Cristiana. Hubo un tiempo en el cual las suposiciones culturales, pensamientos, valores y costumbres fueron definidos por el Cristianismo occidental e impuestas globalmente mediante el colonialismo. En ocasiones se hacía referencia a este tiempo como la era de la cristiandad. Aunque el comienzo del declive de la Cristiandad comenzó con la era del iluminismo y el renacimiento, el siglo veinte ha visto el deterioro de la influencia de la iglesia occidental. El Cristianismo ya no impacta al mundo como en el pasado. La fe ha sido reducida a una opción privada en el occidente, con muy poca relevancia pública. Como resultado, la iglesia ha debilitado su vida y diluido su testimonio al conformarse a una cultura pos-Cristiana en vez de resistirla. Como la mejor expresión de su indiferencia, la sociedad está llegando a ser más hostil a las expresiones públicas de la fe Cristiana.
  • Sur. Durante el período del Cristianismo colonial, el centro poblacional de los creyentes estaba en el hemisferio norte. Sin embargo, con el declive de la iglesia en el occidente y el crecimiento vertiginoso de la iglesia en África, Asia y América Latina, dos terceras partes de todos los Cristianos viven ahora en el sur. El número de los misioneros enviados a todo el mundo por el sur excede a los enviados por el occidente, incluyendo Norteamérica.
  • Fluir recíproco. La iglesia occidental se ha visto históricamente como un agente de envío. Las bendiciones espirituales de fe, bendiciones materiales de abundancia, bendiciones tecnológicas de medicina y educación y las bendiciones comunales de misioneros eran enviadas con aquellos que las recibieran con gozo. Es muy claro que en una era pos-Cristiana las relaciones misioneras deben ser caracterizadas por una actitud en conjunto de recibo y envío. Si se ha de corregir el declive de la iglesia occidental, si dicha iglesia occidental ha de ser re-evangelizada, tendremos que recibir gozosamente los dones, habilidades, perspectivas y el personal misionero de nuestras hermanas y hermanos en todo el mundo.
  • Pueblos no alcanzados. La iglesia de Cristo en el mundo sigue creciendo numéricamente. Aún así, más de un billón de seres humanos viven en lugares donde posiblemente nunca logren escuchar las buenas nuevas de Jesucristo. La tarea misionera es además desafiada por una población mundial que crece a razón de un billón de personas cada doce años.

El resultado de estos "cambios de la iglesia" es que la iglesia tiene que descubrir nuevamente que su tarea es la de discipular a las naciones. El teólogo Emil Brunner dijo, "La iglesia existe para la misión como el fuego existe para quemar."

Definición de misión

Fiel a los fundamentos bíblicos, a las confesiones históricas, y atenta a las "señales de los tiempos", la Iglesia Reformada en América comprende así su misión:

Creyendo que el Hijo de Dios,
mediante Su Espíritu y Palabra,
desde el principio hasta el final del mundo,
reúne, protege, y preserva para sí, de toda la raza humana,
una comunidad escogida para vida eterna y unida en verdadera fe;
la Iglesia Reformada en América define "misión"
como nuestra participación personal y corporativa en esta obra de Dios,
al querer cruzar barreras de iglesia y de no-iglesia,
de fe y de no-fe,
para proclamar con palabra y acción
el reino venidero de Dios en Cristo Jesús,
en obras de evangelismo, testimonio, reconciliación,
sanidad y servicio diaconal;
reuniendo a los pueblos a la iglesia
mediante el arrepentimiento y la fe en Cristo Jesús;
y el poder del Espíritu Santo,
mirando hacia la transformación del mundo
como una señal de la venida del reino de Jesucristo.

Misión conforme a Cristo

La RCA siempre ha buscado ser fiel participante de la misión de Dios. Los métodos, presuposiciones y aún el mensaje misionero oportuno, han sido filtrados inútil y perjudicialmente por los lentes de la cultura y valores occidentales. Mientras toda misión es filtrada a través de los valores culturales, nosotros--como también nuestros antepasados--buscamos ser lo más fieles posible al modelo misionero conforme a Cristo.

Liderazgo

  • Liderazgo encarnado. "Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros" (Juan 1:14). La misión da testimonio de la verdad que lo divino ha entrado a lo humano y que la eternidad ha entrado al tiempo. La misión que es multicultural sigue el ejemplo de Cristo al afirmar la cultura, hablar la lengua, observar costumbres e identificarse con las necesidades de otros.
  • Liderazgo servidor. "El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir" (Mateo 20:28). Vistas por los ojos de Cristo, las necesidades del mundo determinan la forma en la cual la iglesia se involucra en misión. No hay condición humana de la cual la iglesia se retracte. No existe rostro que no lleve la imagen de Dios. Cristo "se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte" (Filipenses 2:7-8).
  • Liderazgo desafiante y habilitador. Las profecías de paz y justicia del Antiguo Testamento se hacen reales en el nuevo pacto, en la persona de Jesús, quien dijo: "He venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia" (Juan 10:10). El reino de Dios trae paz a vidas individuales como también a sistemas corporativos. Creemos que cada persona, cada pueblo, y cada empresa humana de gobierno y comercio, al final se postrarán y confesarán que Jesús es el Señor (Filipenses 2:10-11).

Estilo de vida

  • Simplicidad. El Mesías que fue puesto en un pesebre, criado en un humilde hogar y que durante su ministerio no tuvo lugar "donde recostar su cabeza" (Mateo 8:20), enseñó a sus discípulos a buscar "primeramente el reino de Dios" (Mateo 6:33) y a orar, "el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy" (Mateo 6:11). La misión multicultural conforme a Cristo, nos llama a una vida simple, aquí o allá. La forma en que vivimos el evangelio puede ser que hable más fuerte, que nuestras palabras o confesiones. Además, la simplicidad es verdaderamente un don para aquellos que practican sus disciplinas que producen vida.
  • Comunidad. "Entonces llamando a sus doce discípulos" (Mateo 10:1). Mientras caminaban, los apóstoles compartían sus historias, labores, dinero, y cuentas. Jesús dio y recibió, no sólo de los doce, sino también de otros discípulos que seguían y sostenían la misión mesiánica. La confesión, "Jesús es el Señor" (Romanos 10:9) une al creyente no sólo a Cristo, sino también al cuerpo de Cristo en todos los tiempos y lugares. Nuestra participación en la misión de Dios no es para realizarse unilateralmente o individualmente.
  • Amor incondicional. "El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido" (Lucas 19:10). Jesús amó a los fariseos burocráticos, generales romanos y jóvenes ricos; judíos, gentiles y samaritanos; mujeres, hombres y niños; los desechados y los pobres; los sanos y enfermos; los feos y los bonitos. Sin esperar algo de ellos y respetando los poderosos y los carentes de poder, afirmamos que la base para toda misión es el amor de Dios. "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él" (Juan 3:16-17).

Espiritualidad

  • Fundamentada en el llamado. La misión de Jesús fue cimentada en su bautismo por Juan cuando Dios dijo: "Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia" (Lucas 3:22). Esta fue confirmada cuando leyó las Escrituras en Nazaret: "El Espíritu del Señor está sobre mí" (Lucas 4:18). Aunque tentado por poderes en el desierto, dominios en la ciudad, y principados en la cruz, Jesús siempre pudo decir, "Hágase tu voluntad". El llamado de Dios provee un timón en la tormenta y un puerto seguro al final de la jornada.
  • Enfocada en la oración. "Y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre...fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios (Lucas 4:16, 6:12). Jesús nutría su vida espiritual con oración, en la compañía del pueblo de Dios y en la privacidad de lugares solitarios. La vida de oración fortalece nuestra dependencia de Dios, reconoce que la misión es de Dios, echa sus cargas sobre Dios y depende del poder de Dios.
  • Nutrida en compromiso y soledad. La vida de Jesús fue marcada por un ritmo de compromiso y soledad: movimiento entre la ribera del río al medio día y la travesía de la noche; el seguimiento de las multitudes y los lugares desiertos; la muchedumbre en el mercado y el santuario del hogar. Fue este movimiento lo que sostuvo y alimentó a Jesús y a sus seguidores. El poder de Dios, que sostiene y da vigor, lo encontramos en el compromiso y en la soledad. El contacto con el mundo nos mueve hacia una comunión más intima con Dios, lo cual a su vez nos lleva hacia todo tipo de condiciones humanas.

Principios misioneros de la RCA

Buscaremos discipular a todas las naciones conforme a Cristo, de acuerdo con los principios misiológicos que han guiado a la Iglesia Reformada en su fructífera historia de servicio misionero.

Buscamos ser íntegros. Somos conocidos como una iglesia evangélica, un pueblo que proclama y enseña el evangelio de Jesucristo. Consideramos el evangelismo como palabra y hecho. Una misión íntegra nos llama al arrepentimiento y al perdón por aquellos que han pecado y justicia por aquellas víctimas del pecado. La misión integral se dirige hacia todas las facetas de la vida, ya que Jesús es Señor y Creador de todo (Mateo 25:31-46).

Trabajamos en compañerismo. Nos hemos comprometido a trabajar, donde quiera, en compañía de iglesias y agencias misioneras dentro del contexto de relaciones ecuménicas, afirmando la responsabilidad primordial de la iglesia local en la concretización de la agenda y la invitación a la iglesia global a participar en la misma. Una misión de compañerismo necesita oración y planificación en conjunto. A la vez testifica de la unidad de la iglesia en el mundo (Juan 17:20-21).

Hacemos compromisos de larga duración. Creemos que la efectividad de la misión multicultural depende de un sensible dominio del lenguaje, costumbres e historia en el contexto de una relación genuina. Esta es en sí la labor esencial de la misión; y toma tiempo. A nivel espiritual, nos esforzamos por bautizar y hacer discípulos y nos quedamos el tiempo suficiente para enseñar a los discípulos a hacer y dar formación a otros discípulos (Mateo 28:19-20).

Creemos que la misión es una. "Misión" es la tarea de toda la iglesia en todo el mundo. Mientras que las poblaciones cambian y emigran, la iglesia en todo lugar está llamada a superar toda barrera cultural al cruzar desde la calle, hasta el otro lado del mundo. La misión se hace local, regional y globalmente (Hechos 1:8). Cuando la misión es una, es recíproca, guiando nuestros recursos "tradicionales" de personas y experiencias misioneras para asistir a las congregaciones norteamericanas a comprender los específicos retos misiológicos en nuestra cambiante sociedad.

Abogamos por la paz y trabajamos por la justicia. Dialogamos con otros para llamar a nuestros gobernantes y autoridades civiles a obedecer las normas proféticas del evangelio. Abogamos por la paz en lugares de guerra y violencia, y buscamos que los pobres, los oprimidos y las víctimas de desastres naturales reciban justicia y misericordia (Isaías 58, Miqueas 6:8).

Respetamos la fe e identidad de aquellos que servimos. Por cuanto nos hemos comprometido a confesar y a dar testimonio de la verdad que Jesús es el camino, la verdad y la vida, por el cual todos tenemos que ir al Padre (Juan 14:6), con amor, humildad y sensibilidad la Iglesia Reformada en América se envolverá en diálogos y encuentros con personas de otras creencias.

Somos fieles mayordomos. Creemos que el Señorío de Jesucristo sobre toda la creación nos llama a dar testimonio por medio de la mayordomía de todo lo que Dios ha puesto a nuestro cuidado. La misión de Dios incluye que sostengamos la belleza y diversidad de la vida en este planeta y que luchemos por la justicia de aquellos que destruyen la creación de Dios (Génesis 1:26).

Cinco desafíos cruciales

Si la Iglesia Reformada en América ha de permanecer fiel a la misión de Dios dentro del contexto misionero al amanecer del tercer milenio, su programa misionero será formado por el ejemplo de Cristo, principios misioneros que han dado resultado a través de los años, y su respuesta a cinco desafíos cruciales relacionados con el discipulado.

Discipulando los no-alcanzados. A pesar del crecimiento de la iglesia global, todavía existen billones en oscuridad que no han oído las buenas nuevas de Jesucristo. Creemos que Dios nos está llamando a comprometer nuestros recursos humanos y financieros a la tarea de hacer discípulos entre los no-alcanzados en unión a compañeros evangélicos y ecuménicos de la iglesia global.

Discipulando el occidente. Creemos que Dios sigue llamándonos a que discipulemos todas las naciones. Conscientes que la misión de Dios se dirige a los vecinos y las naciones, serviremos a la iglesia no sólo en su conexión global, sino también en su compromiso local. Proveeremos recursos a las iglesias locales que buscan reenfocarse como estaciones misioneras en medio de un ambiente incrédulo y una cultura materialista, y el crecimiento vertiginoso de religiones mundiales. Destinaremos los recursos recíprocos de la iglesia global a la reevangelización del occidente siguiendo a Jesús en un mundo quebrantado, pero amado por Dios.

Discipulando la ciudad. Creemos que Dios desea que redimir la ciudad, y espera que el pueblo de Dios discipule sus vecindarios e instituciones, transformándolos en la ciudad de Dios. Creemos que Dios ha estado preparando la RCA y llamando a sus líderes a prestar servicio en las ciudades del mundo. Nos hemos comprometido en levantar los fondos y preparar los líderes para el ministerio urbano, en compañerismo con iglesias autóctonas que están equipadas para edificar la iglesia en medio de los desafíos y oportunidades presentes en la ciudad.

Discipulando las fuerzas de la pobreza. Creemos que el corazón de Dios se aflige por las injusticias de la humanidad. "Quitó de los tronos a los poderosos y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y a los ricos envió vacíos" (Lucas 1:52-53). Creemos que la pobreza de una cuarta parte de los habitantes de la tierra, siendo la mayoría de ellos mujeres y niños, demanda que la iglesia abogue por misericordia y justicia. Nos hemos comprometido a desafiar la injusticia y el racismo de nuestros sistemas, a ser pacificadores, a trabajar por la preservación y restauración de la creación, a aliviar el hambre, a curar a los enfermos, a proveer ayuda en tiempo de desastre y a capacitar a las comunidades.

Discipulando la iglesia en desarrollo. Nos regocijamos cómo la iglesia del sur ha crecido en número, dones, energía y madurez. Discernimos que la iglesia global ha crecido y madurado al contemplar la naturaleza recíproca de nuestros compañeros. Nos comprometemos no sólo a recibir con manos abiertas, sino también a dar de acuerdo a las necesidades y peticiones de nuestros compañeros. Discernimos su papel de Bernabé: infundir ánimo y servir de mentor al personal misionero del occidente. Serviremos a la iglesia en desarrollo que busca profundizar sus habilidades y capacidades organizacionales, formación de liderazgo, traducción de las Escrituras, y producción de recursos.

A Dios sea la gloria

Tenemos el privilegio de ver la misión de Dios en su plenitud a través de los ojos del apóstol Juan:

Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero...y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero" (Apocalipsis 7:9-10).

Mediante el poder del Espíritu Santo y la obediencia que el Espíritu produce en nosotros, creemos que Dios trabajará en y a través de la Iglesia Reformada en América para glorificar su nombre mientras nos unimos con todos los miembros del cuerpo de Cristo a discipular todas las naciones.

copyright © 2014 Reformed Church Press.

this page may be used for noncommercial church, school, or home use.

site map | questions or comments? contact us!

  • Facebook
  • Twitter
  • RSS News Feeds
  • Chinese
  • Korean
  • Spanish