La Confesión Belhar

La Confesión de Belhar tiene sus raíces en la lucha contra la segregación racial en el sur de África. Fue redactada por primera vez en 1982 por la Iglesia de la Misión Reformada Holandesa (Dutch Reformed Mission Church, DRMC por sus siglas en inglés); la DRMC adoptó formalmente la Confesión de Belhar en 1986. Ahora es uno de los “estándares de unidad” de la nueva Iglesia Unida Reformada en África del Sur (Uniting Reformed Church in Southern Africa, URCSA por sus siglas en inglés). La confrontación teológica de Belhar del pecado del racismo ha hecho posible la reconciliación entre las iglesias Reformadas en el sur de África y ha ayudado al proceso de reconciliación dentro de la nación de Sudáfrica.

La relevancia de Belhar no se limita al sur de África. Aborda tres asuntos clave de interés para todas las iglesias: la unidad de la iglesia y la unidad entre todas las personas, la reconciliación dentro de la iglesia y la sociedad, y la justicia de Dios. Como ha dicho un miembro de la URCSA: “Llevamos esta confesión en nombre de todas las iglesias Reformadas. No la consideramos como solo nuestra”. La Confesión de Belhar fue adoptada por el Sínodo General de 2009 de la RCA. Luego fue ratificada por dos tercios de las clásis de la RCA e incorporada al Libro de Orden de la Iglesia como un estándar doctrinal en el Sínodo General de 2010.

1. Creemos en un Dios trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que une, protege y cuida la Iglesia por medio de La Palabra y El Espíritu, como lo ha hecho desde la creación del mundo y lo hará hasta el final.

2. Creemos en una santa iglesia cristiana universal, la comunión de los santos llamados de toda la familia de la tierra.

Creemos:

* Que el trabajo de reconciliación de Cristo se hace manifiesto en la iglesia como la comunidad de creyentes que han sido reconciliados con Dios y el uno con el otro (Ef. 2:1122);

* Que la unidad es, por lo tanto, ambos un don y una obligación para la iglesia de Jesucristo; que a través del trabajo del Espíritu de Dios es una fuerza vinculante, aún simultáneamente una realidad que debe ser seriamente perseguida y solicita: por la cual el pueblo de Dios debe continuamente ser animado a obtener (Ef. 4:116);

* Que esta unidad debe ser visible para que el mundo pueda ver que la separación, enemistad y el odio entre personas y grupos es pecado; el cual Cristo ya ha vencido, y como consecuencia que cualquier cosa que amenace esta unidad no tendrá lugar en la iglesia y debe ser resistido (Juan 17:2023);

* Que esta unidad del pueblo de Dios debe ser manifestada y estar activa en varias formas: que nos amamos los unos a los otros; que experimentamos, practicamos y perseguimos comunión los unos con los otros, que estamos obligados a darnos voluntariamente y gozosamente para ser de beneficio y bendición los unos con los otros; que compartimos una fe, tenemos un llamado, somos de una alma y una mente; tenemos un Dios y Padre, somos llenos de un Espíritu, somos bautizados en un bautismo, comemos de un mismo pan y bebemos de una misma copa; confesamos un solo nombre, obedecemos un solo Señor, trabajamos para una misma causa, y compartimos una misma esperanza; juntos llegamos a conocer la altura, anchura y la profundidad del amor de Cristo; juntos somos formados a la estatura de Cristo, a la nueva humanidad; juntos conocemos y soportamos las cargas de los unos y los otros, de ese modo cumplimos la ley de Cristo que nos necesitamos los unos a los otros y crecemos los unos con los otros; amonestándonos y confortándonos los unos a los otros; que sufrimos lo unos con los otros por causa de la justicia; oramos juntos; juntos servimos a Dios en este mundo; y juntos luchamos en contra de todo lo que pueda amenazar o estorbar esta unidad (Flp. 2:15; 1 Cor. 12:431; Juan 13:117; 1 Cor. 1:1013; Ef. 4:16; Ef. 3:1420; 1 Cor. 10:1617; 1 Cor. 11:1734; Gál. 6:2; 2 Cor. 1:34);

* Que esta unidad solamente puede ser establecida en libertad y no bajo obligación; que la variedad de dones espirituales, oportunidades, origenes, convicciones, así también como la variedad de idiomas y culturas son, por la virtud de la reconciliación en Cristo, oportunidades para el servicio mutuo y el enriquecimiento dentro del visible pueblo de Dios (Rom. 12:38; 1 Cor. 12:111; Ef. 4:713; Gál. 3:2728; Sant. 2:113);

* Que la verdadera fe en Jesucristo es la única condición para ser miembro de esta iglesia. Por lo tanto, rechazamos cualquier doctrina:

* Que absolutice ya sea la diversidad natural o la separación pecaminosa de personas de tal modo que esta absolutización obstaculice o rompa la unión activa y visible de la iglesia, o incluso apunte al establecimiento de la formación de una iglesia separada;

* Que profese que esta unidad espiritual verdaderamente está siendo mantenida en el vinculo de paz mientras creyentes de la misma confesión en efecto están siendo alienados el uno del otro por el bien de la diversidad y en desesperación de reconciliación;

* Que niega con un constante rechazo en perseguir esta visible unidad como un don sin precio es pecado;

* Que explícita o implícitamente sostiene que el descenso o cualquier otro factor humano o social debe ser una consideración en determinar la membrecía de la iglesia.

3. Creemos:

* Que Dios ha confiado a la iglesia el mensaje de reconciliación en y atreves de Jesucristo; que la iglesia está llamada a ser la sal de la tierra y la luz del mundo, que la iglesia ha sido llamada bendita porque es pacificadora, que la iglesia es testigo en ambos por palabras y por hechos del nuevo cielo y de la nueva tierra en donde mora la justicia (2 Cor. 5:1721; Mat. 5:1316; Mat. 5:9; 2 Pe. 3:13; Ap. 2122);

* Que Dios por su Palabra que da vida y su Espíritu ha conquistado el poder del pecado y de la muerte, y por lo tanto también de la irreconciliación y odio, amargura y enemistad, que Dios por su Palabra que da vida y su Espíritu capacitará la iglesia a vivir en una nueva obediencia la cual puede abrir nuevas posibilidades de vida para la sociedad y el mundo (Ef. 4:17–6:23; Rom. 6; Col. 1:914; Col. 2:1319; Col. 3:1–4:6);

* Que la credibilidad de este mensaje es seriamente afectado y su benéfico trabajo es obstaculizado cuando es proclamado en una tierra que profesa ser cristiana, pero la cual imponga la separación de personas en un fundamento racial promueve y perpetua rechazo, odio y enemistad;

* Que cualquier enseñanza que atente legitimar tal separación forzosa apelando en nombre del evangelio, y no está preparada a aventurarse en el camino de la obediencia y de la reconciliación; pero más bien, por prejuicio, miedo, egoísmo e incredulidad, niega por anticipado el poder reconciliador del evangelio, debe considerarse ideología y falsa doctrina.

Por lo tanto, rechazamos cualquier doctrina

* Que en tal situación sancione en el nombre del evangelio o de la voluntad de Dios la separación forzada de personas por motivos de raza y color y de ese modo de antemano obstruya y debilite el ministerio y la experiencia de reconciliación en Cristo.

4. Creemos:

* Que Dios se ha revelada a el mismo como el que desea lograr justicia y verdadera paz entre los hombres;

* Que Dios en un mundo lleno de injusticia y enemistad, es en una forma especial el Dios del indigente, del pobre y del errado y llama a su iglesia a seguirlo en esto;

* Que Él trae justicia a los oprimidos y da pan a los hambrientos;

* Que Dios liberta al prisionero y restaura la vista al ciego;

* Que Dios ayuda al oprimido, protege al extranjero, ayuda a los huérfanos y viudas y obstruye el sendero de los impíos;

* Que la religión pura e inmaculada de Dios es visitar a los huérfanos y las viudas en sus sufrimientos;

* Que Dios desea ensenar a la iglesia a hacer lo que es bueno y a buscar lo correcto (Dt. 32:4; Lucas 2:14; Juan 14:27; Ef. 2:14; Is. 1:1617; Sant. 1:27; Sant. 5:16; Lucas 1:4655; Lucas 6:2026; Lucas 7:22; Lucas 16:1931; Sal. 146; Lucas 4:1619; Rom. 6:1318; Amós 5);

* Que la iglesia por lo tanto debe ayudar a las en cualquier tipo de sufrimiento y necesidad, que implica, entre otras cosas, que la iglesia debetestificar y esforzarse en contra de cualquier tipo de injusticia, para que la justicia fluya como cascadas de agua y la honradez como una corriente permanente;

* A fin de que la justicia puede rodar hacia abajo como aguas, justicia y nunca como un arroyo que fluye;

* Que la iglesia como la posesión de Dios debe pararse en donde el Señor se para, es decir en contra de la injusticia y con el oprimido, que en seguir a Cristo la iglesia debe testificar en contra de todos los poderosos y privilegiados quienes egoístamente buscan su propio interés y así controlan y dañan a otros.

Por lo tanto, rechazamos cualquier ideología

* Que pueda legitimar formas de injusticia y cualquier doctrina que no esté dispuesta a resistir tal ideología en el nombre del evangelio.

5. Creemos que, en obediencia a Jesucristo, su única cabeza, la iglesia está llamada a confesar y a hacer todas estas cosas, aunque las autoridades y las leyes humanas puedan prohibirlas y castigos y sufrimientos sean la consecuencia (Ef. 4:1516; Hch. 5:2933; 1 Pe. 2:1825; 1 Pe. 3:1518)

Jesús es Señor.

Al solo y único Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, sea el honor y la gloria por los siglos de los siglos.

Nota:

Esta traducción al español ha sido realizada por www.christiantranslation.com en Agosto 6, 2008. Dicha traducción ha sido tomada de la versión en inglés publicada aquí.

The Belhar Confession